Los sueños: “una realidad del alma”

¿Cuántas veces hemos despertado después de un intenso sueño en mitad de la noche? En ocasiones han sido pesadillas, en otras nuestra mente volaba bañada de libertad. Existe quién incluso opina pueden tratarse de sucesos que han de llegar en un futuro. La realidad, sin entrar en cuestiones científicas, es que se trata de un efecto de “nutrición espiritual” para nuestra propia alma, generado por nuestros más íntimos y deseados anhelos.

En determinados momentos de nuestra infancia nos educaron tratando de convencernos para que olvidásemos la persecución de nuestros sueños. En cambio, todas las personas necesitamos soñar, marcarnos metas y luchar por ellas para vivir una vida plena. Eso sí han de ser objetivamente alcanzables, evitando de este modo inundarnos de dolorosa frustación. Este tipo de emociones negativas cuando se dan con una intensidad desmesurada, pueden provocar sentimientos en contra de nuestra propia personalidad, distorsionando la realidad, generando conflictos internos difíciles de abordar.

Soñar es beneficioso para nuestra salud física, mental y espiritual. Soñar despierta nuestra imaginación, creando realidades paralelas posibles de materializarse. Soñar nos ayuda a sobrellevar los momentos difíciles afrontándolos con esperanza. Soñar es una virtud humana que ensalza nuestra capacidad para trazar nuestro destino. Soñar sin duda está al alcance de todas las personas. De nosotros y nosotras depende convertir nuestros sueños en realidad. Nuestra actitud será el “detonante fundamental” para que así suceda. Si deseas alcanzar el éxito… sueña, ¡no lo olvides!.

La ilimitada magia comienza en tu mente y en tu corazón. ¿Deseas hacer realidad tus sueños? ¿A qué estás esperando?

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